Las aves esteparias: las grandes olvidadas del paisaje europeo

Cuando pensamos en la naturaleza europea solemos imaginar bosques frondosos, montañas abruptas o humedales llenos de vida. Pero hay otro paisaje, menos llamativo para la mayoría, que alberga una biodiversidad única: las estepas. Esas grandes llanuras abiertas, dominadas por pequeños arbustos, herbáceas o campos de cereal, son el hogar de algunas de las aves más singulares —y amenazadas— del continente.

Las joyas invisibles del llano

Las aves esteparias no suelen tener el colorido de los abejarucos ni el porte del quebrantahuesos, pero poseen una belleza discreta y una biología fascinante. Entre ellas encontramos especies emblemáticas como la avutarda, el sisón, la ganga ibérica, el aguilucho cenizo o la esquiva alondra ricotí. Son aves perfectamente adaptadas a los paisajes abiertos, a veces áridos, donde su supervivencia depende de una fina sintonía con los usos tradicionales del suelo: el pastoreo extensivo, la rotación de cultivos o la siega tardía. Durante siglos, estas prácticas crearon un mosaico de hábitats que les permitió prosperar. Pero hoy, las estepas europeas están desapareciendo a una velocidad alarmante.

Figura 1. Algunos ejemplos de aves esteparias. (A) Sisón común (Tetrax tetrax; ©David González del Portillo); (B) Alondra ricotí (Chersophilus duponti; ©Adrián Barrero); (C) Ganga ibérica (Pterocles alchata; ©David González del Portillo); (D) Avutarda común (Otis tarda; ©Adrián Barrero); (E) Aguilucho cenizo (Circus pygargus; ©David González del Portillo).

Un grupo de aves en caída libre

Un reciente estudio, publicado en Biological Conservation bajo el título “Alarming conservation status of Western European steppe birds and their habitats” (Gómez-Catasús et al. 2025), revela un panorama preocupante: 25 de las 37 especies de aves esteparias europeas (un 67,6%) han reducido su área de distribución en las últimas décadas. A pesar de ello, la mayoría aparece en la Lista Roja europea de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como de “Preocupación menor”. Esta contradicción evidencia que la gravedad de la situación está subestimada y que urge actualizar las evaluaciones con los datos más recientes.

Figura 2. Índice de cambio (%) en el número de cuadrículas de 50 km ocupadas entre el primer (1972-1995) y el segundo Atlas de las Aves Reproductoras de Europa (2013-2017) para las aves esteparias de Europa Occidental. Modificado de Gómez-Catasús et al. (2025).

Algunas especies icónicas, como la ganga ibérica, la avutarda común o la carraca europea, han perdido más del 20 % de su área de distribución en apenas unas décadas. Y otras, como el sisón común o la alondra ricotí, se encuentran en declive acelerado pese a los esfuerzos de conservación.

¿Por qué están desapareciendo?

Los 63 expertos que participaron en este trabajo coincidieron en señalar un culpable principal: los cambios en el uso del suelo. La intensificación agrícola, la expansión de los cultivos leñosos (por ejemplo, olivares, almendros o pistachos), el abandono rural, la instalación masiva de energías renovables o la urbanización están transformando los paisajes esteparios en entornos hostiles para estas aves. A ello se suman otras amenazas menos visibles pero importantes: la mortalidad por infraestructuras (como las colisiones con tendidos eléctricos o aerogeneradores), la contaminación agrícola y, cada vez más, los efectos del cambio climático, aún poco estudiados, pero potencialmente devastadores.

Lo que nos dicen sus rasgos

Las aves esteparias más amenazadas comparten ciertos rasgos que las hacen especialmente vulnerables. Son, por lo general, aves grandes, longevas y sedentarias, con hábitos de nidificación y alimentación en el suelo. Es decir, especies adaptadas a los paisajes abiertos, pero con bajas tasas reproductivas y una alta sensibilidad a cambios del entorno. Esta combinación de rasgos probablemente contribuye a su elevado riesgo de extinción, ya que las hace particularmente frágiles ante las transformaciones rápidas del medio, como la intensificación agrícola o la expansión de infraestructuras. En cambio, las especies no amenazadas ocupan un espacio funcional más amplio, lo que refleja una gama más amplia de estrategias ecológicas que pueden mejorar su resiliencia frente a las presiones medioambientales. En general, son especies pequeñas, móviles y con ciclos vitales más cortos, lo que les puede permitir adaptarse mejor a los cambios del entorno.

Por lo tanto, el riesgo de extinción de las aves esteparias no se distribuye aleatoriamente en el espacio funcional. Si desaparecen las especies más amenazadas, no solo perderemos especies, también se reducirá la diversidad funcional de las comunidades de aves, esa variedad de formas de vida que sostiene el equilibrio ecológico de las estepas.

De la alarma al plan de acción

En paralelo a este diagnóstico, este grupo internacional de expertos ha desarrollado un plan de diez acciones prioritarias para la conservación de las estepas europeas (Pérez-Granados et al. 2025a). Estas medidas incluyen desde proteger áreas clave y restaurar hábitats degradados, hasta reducir el uso de agroquímicos, implicar a las comunidades locales y mejorar los programas de seguimiento y monitoreo. Según este trabajo, la implementación conjunta de estas acciones podría contribuir significativamente a alcanzar los principales objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal (KM-GBF).

Figura 3. Diagrama de Sankey que muestra las relaciones entre las acciones de conservación prioritarias (lado izquierdo) y los primeros ocho objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming‑Montreal (lado derecho). Modificado de Pérez-Granados et al. (2025a).

Mirada al futuro: escenarios posibles

Pero, ¿cómo se implementarán estas acciones en un contexto europeo cambiante? Otro estudio complementario (Pérez-Granados et al. 2025b) exploró diferentes escenarios socioeconómicos para Europa y su impacto sobre la conservación de las estepas europeas. El mensaje fue claro: solo en un futuro con cooperación internacional, compromiso político y estilos de vida sostenibles (el escenario llamado “We are the World”) sería posible cumplir los objetivos del KM-GBF y revertir la pérdida de biodiversidad. En los escenarios más pesimistas —de crisis económica, consumo intensivo o desigualdad—, las estepas europeas seguirían degradándose y muchas especies podrían desaparecer. Entre las recomendaciones más amplias de este trabajo destacan impulsar la sensibilización social, revalorizar el conocimiento local, e involucrar al sector privado en los planes de conservación.

Figura 4. Ilustración de las cuatro trayectorias socioeconómicas compartidas europeas (Eur-SSP) y su relación con el futuro de las aves esteparias en Europa. Los escenarios se organizan según el grado de respeto al medio ambiente y la cohesión social. En la esquina de cada escenario se muestra el estado de conservación previsto para las aves esteparias europeas. Ilustraciones de los escenarios elaboradas por Carmen Cañizares, obtenidas de Pérez-Granados et al. (2025b).

Una llamada colectiva

Más de sesenta especialistas de toda Europa han colaborado en estos trabajos, aportando conocimiento acumulado durante décadas de seguimiento y trabajo de campo. La visión común es clara: sin una reconciliación entre agricultura, desarrollo rural y conservación, las estepas y sus aves seguirán siendo las grandes olvidadas del paisaje europeo. Sin embargo, aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo, siempre que las políticas, la ciencia y la sociedad avancen de la mano. Conservar las estepas no es solo proteger aves o biodiversidad, sino también preservar una forma de vida, un legado cultural y un equilibrio ecológico que nos conecta con nuestra historia y con el futuro.

Las estepas europeas son mucho más que un paisaje: son un recordatorio de que la sostenibilidad no se logra desde los extremos, sino desde la convivencia. Si logramos escuchar ese silencio lleno de vida que esconden las estepas, quizá aún podamos asegurar que las grandes aves del llano sigan alzando el vuelo sobre nuestros campos durante muchas generaciones más.


Autora:
Julia Gómez Catasús

Profesora Ayudante Doctora en el Departamento de Ecología, Universidad Autónoma de Madrid

Coautores:
Ana Benítez López, Mario Díaz, David González del Portillo, Cristian Pérez Granados, João Gameiro, Bernd Lenzner, Ana T. Marques, Rocío Tarjuelo y Carolina Bravo
Grupo de Investigación en Aves Esteparias. Contribuciones: https://giaesteparias.org/


Referencias:
1. Gómez-Catasús J., Benítez-López A., Díaz M., González del Portillo, D.G., Pérez-Granados C., Alonso J.C., Arroyo B., et al. (2025). Alarming conservation status of Western European steppe birds and their habitats: an expert-based review of current threats, traits and knowledge gaps. Biological Conservation 311: 111414.
2. Pérez-Granados C.,  Benítez‑López A., Díaz M., Gameiro J., Lenzner B., Roura‑Pascual N., et al. (2025a). Key conservation actions for European steppes in the context of the Post‑2020 Global Biodiversity Framework.Sustainability Science 20: 499‑509.
3. Pérez‑Granados C., Lenzner B., Díaz M., Benítez‑López A., Marques A.T., Tarjuelo R., et al. (2025b). Using scenarios for reducing uncertainties in biodiversity conservation: from global targets to European steppes. Conservation Letters 18: e13138.

La fotografía de portada, una avutarda común (Otis tarda), se ha extraído de Wikimedia Commons y su autor es Francesco Veronesi. La figura 1 se ha extraído del artículo de Gómez-Catasús et al. (2025), la figura 2 del artículo de Pérez-Granados et al. (2025a) y la figura 3 se ha adaptado del artículo Pérez-Granados et al. (2025b).

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