11F en la Antártida: liderar para cuidar el planeta

En 2023 navegué a la Antártida con más de 80 mujeres científicas y profesionales STEM de todo el mundo, dentro del programa Homeward Bound. De aquella experiencia nació una exposición fotográfica que llevé al III congreso de SIBECOL y XVII de la AEET en Pontevedra (2025). Este post es una invitación a mirar la Antártida y pensar en el liderazgo que necesitamos para proteger el planeta, desde la ciencia y desde la igualdad.

La Antártida no se conquista, se cuida

En el congreso de Pontevedra, en junio de 2025, desde la Comisión de Igualdad me invitaron a llevar mi exposición fotográfica sobre la Antártida. Y claro, la pregunta era inevitable: ¿por qué una exposición sobre un lugar tan remoto en un congreso de ecología terrestre? Porque mi intención no era solo retratar su belleza (que también), sino proponer una reflexión: qué tipo de liderazgo necesitamos para afrontar las crisis medioambientales y qué papel pueden jugar la ciencia, y, en particular, las científicas, en ese cambio.

Una crisis de liderazgo (y una crisis ambiental)

Vivimos una crisis de liderazgo a escala global, en la que predominan modelos jerárquicos y confrontativos, donde la fuerza y el relato pesan más que la cooperación y la evidencia. Y esto tiene consecuencias: cuando se debilita el multilateralismo, se cuestionan acuerdos climáticos, se desacredita la ciencia o se frenan políticas de reducción de emisiones, nos alejamos de soluciones que requieren justo lo contrario: coordinación, visión a largo plazo y decisiones informadas. Frente a esto, necesitamos liderazgos menos dominantes y más colaborativos; menos centrados en el poder individual y más en la responsabilidad colectiva; menos emocionales y más basados en ciencia. Afrontar la crisis climática, la pérdida de biodiversidad o la degradación de ecosistemas exige cooperación internacional, diálogo entre disciplinas y decisiones apoyadas en la mejor evidencia disponible.

Y aquí entra un elemento clave: la diversidad en el liderazgo. Sin caer en esencialismos, muchas mujeres somos socializadas en habilidades que tienden a favorecer la cooperación, la escucha, el consenso o el cuidado de relaciones. Esas competencias, a menudo infravaloradas en contextos competitivos, son precisamente las que necesitamos para abordar problemas complejos y sistémicos como los ambientales. Por eso decidí formar parte de Homeward Bound, un programa internacional que impulsa el liderazgo de mujeres en ciencia y sostenibilidad. Su objetivo es claro: que más científicas lleguemos a espacios donde se decide el futuro del planeta, fortaleciendo un liderazgo colaborativo y una red global preparada para traducir evidencia científica en acción.

El problema: seguimos sin estar donde se decide

El problema es que, hoy por hoy, las mujeres apenas estamos en esos espacios. Aunque representamos aproximadamente un tercio de la comunidad científica mundial, nuestra presencia en posiciones de liderazgo es mucho menor. En ámbitos científico-tecnológicos, algunas estimaciones sitúan en torno al 10% la proporción de mujeres en puestos de liderazgo en STEM. Esta brecha no refleja falta de talento ni de interés, sino barreras estructurales persistentes. Y ahí aparece la pregunta inevitable: ¿por qué faltamos en los espacios de liderazgo?

Cuatro barreras que se refuerzan entre sí

1) Falta de referentes.

El 11 de febrero, Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, ha contribuido enormemente a visibilizar científicas y generar referentes. Es fundamental, porque lo que no se ve, cuesta imaginarlo. Pero inspirar no basta si luego el sistema no cambia: las referentes abren la puerta, y necesitamos que el camino detrás sea transitable.

2) Sesgo implícito.

Persisten estereotipos que asocian autoridad o brillantez técnica con lo masculino. Este sesgo influye en evaluaciones, dinámicas de grupo y oportunidades: interrupciones más frecuentes, mansplaining, ideas que se valoran más cuando las repite un hombre, o niñas que interiorizan pronto que “no son buenas” en matemáticas o ciencia. No es falta de capacidad: es una cultura que reparte reconocimiento y confianza de forma desigual.

3) Acoso y violencias.

Desde comentarios y “bromas” hasta abuso de poder, el acoso y otras violencias de género expulsan talento y carreras. El papel de los compañeros varones es especialmente importante para frenar esta lacra, ya que muchas dinámicas se sostienen por un silencio cómplice. Cuando quienes no son víctimas directas intervienen, cuestionan conductas y apoyan a las personas afectadas, el mensaje cambia: esto no se tolera aquí. En el acoso, la neutralidad no existe.

4) Desigualdad en los cuidados.

La carrera científica sigue organizada como si todas las personas tuvieran las mismas responsabilidades fuera del trabajo, y no es así. Las tareas de cuidado (hijos, personas dependientes, hogar) siguen recayendo de forma desproporcionada en las mujeres. La solución no pasa por que las mujeres “se adapten”, sino por corresponsabilidad real y por rediseñar estructuras para que cuidar no penalice trayectorias científicas.

Del liderazgo global… a un barco rumbo a la Antártida

En este contexto, llegar a la Antártida con un grupo de científicas adquiere un significado especial. Mi participación en Homeward Bound comenzó en 2019, cuando trabajaba como investigadora postdoctoral en la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (Brasil), realizando estudios sobre ecología y conservación animal en el Pantanal. Allí era muy feliz con mis investigaciones, pero también era cada vez más consciente de las desigualdades de género alrededor: estudiantes brillantes que no se atrevían a hablar en público, interrupciones constantes, jerarquías muy masculinizadas… y, en casos extremos, abuso de poder y violencia. Contarlo no es cómodo, pero callarlo es peor: esto también forma parte del contexto en el que muchas mujeres intentamos construir una carrera científica.

En ese ambiente, un día escuché hablar de un programa que llevaba a mujeres científicas a una expedición a la Antártida para crear una enorme red internacional. Supe que había españolas participando y pensé: “esto es lo que necesito”. Una red internacional con valores compartidos, apoyo mutuo y un objetivo común: contribuir a un planeta habitable. Me presenté y tuve la suerte de ser seleccionada. La pandemia retrasó nuestra expedición, prevista para 2020, pero ese tiempo no fue una pausa: seguimos formándonos online en liderazgo, comunicación y estrategia, y trabajando la red de colaboración.

Un barco, una red, un modo distinto de liderar

Cuando en noviembre de 2023 embarcamos en el M.S. Ushuaia, un antiguo barco oceanográfico argentino, todo cobró cuerpo. Las compañeras con las que llevaba años hablando a través de una pantalla estaban ahora a mi lado. Desde el primer día, el ambiente fue profundamente inspirador y, sobre todo, seguro. No hubo épicas temerarias ni gestos de riesgo innecesario: hubo apoyo constante, cautela, profesionalidad y mucha confianza. El día a día se repartía entre talleres y sesiones formativas con expertas en liderazgo y, cuando el hielo y el tiempo lo permitían, salidas para conocer la Antártida. El hielo antiguo, la luz, el silencio y un mar lleno de matices. Vimos orcas, ballenas jorobadas, focas de Weddell, focas cangrejeras, pingüinos de Adelia, pingüinos barbijo, además de albatros y petreles antárticos.

Foto de grupo de la expedición de Homeward Bound «Ushuaia 2023» a la Antártida.

Hay experiencias que te dejan sin palabras. Por eso quise contarlo con imágenes. La cámara no captura del todo la escala, el frío o el sonido del hielo, pero sí puede hacer algo importante: abrir una ventana. Invitar a quien mira a comprender, aunque sea un poco, lo que significa estar allí y lo que está en juego. Volví de la Antártida con cientos de fotos, sí. Pero sobre todo volví con una convicción: necesitamos más mujeres en ciencia, más mujeres en liderazgo y, sobre todo, necesitamos cambiar la forma en que entendemos el liderazgo. Porque los glaciares que fotografié, las ballenas que vimos y los ecosistemas que dependen de equilibrios frágiles no se van a proteger solos. Para cuidarlos bien hace falta ciencia, cooperación y decisiones valientes tomadas desde la responsabilidad colectiva. Y si dentro de unos años una niña ve una de esas fotos y piensa “yo también quiero estar ahí”, o si alguien entiende un poco mejor por qué la igualdad en ciencia también importa, entonces la exposición habrá cumplido su propósito.

Algunos breves trabajos sobre igualdad de género de la ciencia que hemos realizado a partir de la participación en Homeward Bound:

Ortega Diago, Z., Contreras Peinado, L., López Ballesteros, A., & Rivas, M. L. (2021). Evitemos la discriminación machista en el trabajo de campo. En Género y educación: escuela, educación no formal, familia y medios de comunicación (pp. 253–257). Dykinson.

Ortega Diago, Z., Contreras Peinado, L., López Ballesteros, A., & Rivas, M. L. (2022). Retrato de la desigualdad de género en el área de Zoología. En Educación con perspectiva de género (pp. 170–175). Dykinson.

Ortega Diago, Z., & Rivas, M. L. (2023). Cambiar el paradigma del liderazgo en la Educación Universitaria: el caso de Homeward Bound. En El género y su transversalización en la educación (formal y no formal), en la familia y en el deporte (pp. 383–388). Dykinson.


Crónicas de la Dra. Hilde Pérez sobre el día a día de nuestro viaje:

Pérez H. Día 1 de expedición: la llegada. La Nueva Crónica [Internet]. 9 nov 2023 [citado 29 ene 2026]. Disponible en: https://www.lanuevacronica.com/actualidad/dia-1-expedicion-llegada_146718_102.html

Pérez H. Día 7 de expedición: animales en la Antártida. La Nueva Crónica [Internet]. 14 nov 2023 [citado 29 ene 2026]. Disponible en: https://www.lanuevacronica.com/actualidad/dia-7-expedicion-animales-antartida_146974_102.html

Pérez H. Día 14 de expedición: rutina en el Polo Sur. La Nueva Crónica [Internet]. 21 nov 2023 [citado 29 ene 2026]. Disponible en: https://www.lanuevacronica.com/actualidad/dia-14-expedicion-rutina-en-polo-sur_147359_102.html

Pérez H. Último día de expedición: Regreso a León. La Nueva Crónica [Internet]. 26 nov 2023 [citado 29 ene 2026]. Disponible en: https://www.lanuevacronica.com/actualidad/regreso-leon_147668_102.html

Aquí un vídeo que preparamos en 2020 algunas de las participantes hispanohablantes de Homeward Bound para el 11F: https://youtu.be/vdZVvF0t0QE?feature=shared


Autora:
Zaida Ortega Diago

Profesora Titular en la Universidad de León


La fotografía de portada es obra de Zaida Ortega donde se ven varias integrantes de la expedición desembarcando en la Isla Media Luna (Shetland del Sur). La tres fotografías del texto son obra de Zaida Ortega y representan, por oden: el barco M. S. Ushuaia, navegando entre icebergs en la Península Antártica, y el Hidden Bay (Graham Land, Península Antártica). La fotografía de perfil de Zaida Ortega es obra de Charlotte Francesiaz.

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