¿Quién no ha disfrutado alguna vez escuchando las historias de sus abuelos sobre sus vidas de antaño? A través de sus palabras o de viejas fotografías, nos asomamos a cómo era la vida hace más de medio siglo. Como dice nuestro refranero, «cualquier tiempo pasado fue mejor», aunque sabemos que la memoria oral es selectiva y, a menudo, idealizada. Aún así, esos recuerdos nos ayudan a comprender de dónde venimos. Igual que la memoria oral nos conecta con nuestro pasado, la cultura popular también guarda sus propios recuerdos sobre la naturaleza: los topónimos, leyendas y cuentos nos hablan de un tiempo en el que el lobo estaba mucho más presente en la Península Ibérica de lo que lo está hoy (Figura 1).

Hoy, gracias a la ciencia, podemos ir más allá de la memoria oral y de la cultura popular, y acercarnos a una perspectiva más objetiva. En lugar de leyendas, fotografías o anécdotas, los investigadores e investigadoras recurrimos a documentos históricos y a archivos biológicos del pasado, como por ejemplo el ADN preservado en los huesos y pieles conservados en colecciones de museo (Figura 2). Esta memoria genética nos permite reconstruir cómo eran las poblaciones de lobos hace décadas y compararlas con las actuales. Y con ello, surge una pregunta clave: ¿qué nos revela el pasado sobre el estado actual del lobo ibérico?

Los ecólogos históricos, consultando fuentes históricas como el diccionario geográfico de Pascual Madoz, establecieron la distribución de la especie a mediados del siglo XIX y revelaron que la superficie hoy ocupada representa apenas un 30% de aquella distribución histórica (Clavero et al. 2022). Y si la distribución ha cambiado tanto, ¿qué pasó con la diversidad genética de la población? Los análisis genómicos de especímenes de museo del siglo XX revelaron una clara pérdida de diversidad genética. Mientras que en 19 ejemplares históricos se detectaron 10 variantes de ADN materno, en 29 lobos actuales solo se encontraron 6 (Salado et al. 2023). En otras palabras, parte de la variabilidad genética se ha perdido con el tiempo, a pesar de la supuesta recuperación de la población en las últimas cinco décadas (Figura 3). Además, una de esas variantes estaba restringida a Sierra Morena, una región donde el lobo se extinguió localmente, lo que sugiere que esa variante desapareció con la población.

Otros estudios confirman la misma tendencia, mostrando una reducción de la diversidad genética a lo largo del tiempo (Lobo et al. 2023). Además, los niveles actuales de endogamia –la reproducción entre individuos emparentados– son más altos que en el pasado, además de muy variables en general, lo que indica cierta fragmentación dentro de la población (Salado et al. 2024) (Figura 4). Este patrón concuerda con investigaciones previas que mostraban muy poca dispersión de ejemplares: menos del 4% de los 218 individuos analizados genéticamente se desplazaban de una zona a otra dentro de la península (Silva et al. 2018). Estos patrones no son solo una mera curiosidad genética, sino que tienen consecuencias directas para la viabilidad de la población en el futuro.
Al igual que los relatos de nuestros mayores nos ayudan a entender nuestro origen, la memoria genética del lobo ibérico nos recuerda el precio que hemos pagado por siglos de persecución y fragmentación del hábitat. Los genomas de ejemplares históricos nos hablan de una riqueza perdida, pero también nos ofrecen una advertencia para evitar que la historia vuelva a repetirse. La diversidad genética es esencial para que una población se adapte a cambios en el ambiente, como nuevas enfermedades. Si se pierde, puede tardar miles o incluso millones de años en recuperarse de manera natural. La forma más rápida de restaurarla es mediante flujo genético, es decir, la conexión entre poblaciones. La población ibérica está completamente aislada de otras poblaciones de lobos europeos. Reducir las causas de mortalidad no natural de ejemplares (como caza legal e ilegal, atropellos, destrucción de hábitat…) y fomentar la conectividad dentro y entre poblaciones de lobos reduciría la fragmentación y evitaría una mayor pérdida de diversidad genética en los lobos ibéricos.

Gracias a numerosos estudios en ecología, hoy sabemos que el lobo mantiene el equilibrio de los ecosistemas, regula las poblaciones de herbívoros y contribuye a la salud de nuestros paisajes. Pero, además, el lobo forma parte de nuestra historia y patrimonio cultural: aparece en documentos históricos, refranes y topónimos, recordándonos que, durante generaciones, los pueblos ibéricos han coexistido con este gran carnívoro. Los cambios recientes en su estatus legal contrastan con las advertencias que nos sugieren nuestros resultados sobre la fragilidad de la población ibérica. El lobo ibérico no es un elemento del pasado, sino un elemento vivo de nuestro patrimonio natural y cultural, cuya conservación exige decisiones basadas en evidencias científicas. Como decía George Santayana, «aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo». Y si continuamos ignorando la ciencia, tal vez lo único que nos quede del lobo ibérico sean los ecos de sus aullidos en los recuerdos de nuestros abuelos.
Autora
Isabel Salado
Investigadora posdoctoral en Departamento de Ecología y Evolución, EBD-CSIC
Referencias:
1. Clavero, M., García-Reyes, A., Fernández-Gil, A., Revilla, E. & Fernández, N. (2023). Where wolves were: setting historical baselines for wolf recovery in Spain. Animal Conservation 26: 239-249.
2. Salado, I., Preick, M., Lupiañez-Corpas, N., Fernández-Gil, A., Vilá, C., Hofreiter, M. & Leonard, J.A. (2022). Loss of mitochondrial genetic diversity despite population growth: the legacy of past wolf population declines. Genes 14: 75.
3. Lobo, D., López-Bao, J.V. & Godinho, R. (2023). The population bottleneck of the Iberian wolf impacted genetic diversity but not admixture with domestic dogs: a temporal genomic approach. Molecular Ecology 32: 5986-5999.
4. Salado, I., Preick, M., Lupiañez-Corpas, N., Fernández-Gil, A., Vilá, C., Hofreiter, M. & Leonard, J.A. (2024). Large variance in inbreeding within the Iberian wolf population. Journal of Heredity 115: 349-359.
5. Silva, P., López-Bao, J.V., Llaneza, L., Álvares, F., Lopes, S., Blanco, J.C., Cortés, Y., García, E., Palacios, V., Rio-Maior, E., Ferrand, N. & Godinho, R. (2018). Cryptic population structure reveals low dispersal in Iberian wolves. Scientific Reports 8: 14108.
La fotografía de portada es obra de Isabel Salado. La fotografía de los cráneos de lobos ibéricos es también obra de Isabel Salado. La primera figura se ha extraído del artículo Salado et al. (2022), mientras que la segunda figura se ha extraído del artículo Salado et al. (2024).
