Cuando los recursos son limitados y deben repartirse, aparece el incómodo pero necesario reto de establecer el criterio más justo posible. La financiación en investigación es un triste ejemplo de cómo lidiar con la escasez de recursos. Para ello contamos con protocolos en constante revisión que pretenden garantizar la igualdad de oportunidades con todas las consideraciones posibles. Dejando de lado posibles debates sobre “meritocracia”, podemos y debemos discutir los métodos de baremación...
