Deshumanizar, despojar de su condición humana al enemigo, adversario o simplemente diferente, ha sido a lo largo de la historia un paso previo a la aniquilación física del grupo deshumanizado (Haslam y Loughnan 2014). Los ejemplos son por desgracia numerosos, valgan dos recientes como ilustración. Para los hutus de Ruanda, ejecutores del genocidio que en 1994 asesinó al 70% de la población tutsi, sus víctimas eran "cucarachas" merecedoras del exterminio...
