Muchos de los problemas ambientales requieren soluciones colectivas

En los últimos 50 años los seres humanos hemos producido la mayor transformación sobre la Biosfera en la historia de la humanidad. Esto ha llevado a que gran parte de la comunidad científica reconozca que el planeta está atravesando una nueva era geológica: el Antropoceno. En esta era, la actividad humana está provocando importantes perturbaciones en los sistemas naturales generando pérdida progresiva de biodiversidad y disminución de los servicios de los ecosistemas a escala mundial, poniendo en riesgo el bienestar humano. Para afrontar este preocupante escenario, dentro de la propia comunidad científica hace años que se viene demandado que la ciencia debe de jugar un rol más activo para ayudar a la sociedad a transitar hacia la sostenibilidad. Muestra de ello es la aprobación de la Agenda 2030 de Naciones Unidas que define una hoja de ruta a nivel internacional para el desarrollo sostenible.

Desde hace varios años algunos científicos estamos comenzando a desarrollar nuevas formas de investigación que favorezcan el impacto del conocimiento científico más allá del ámbito académico. Para ello abordamos cuestiones que persiguen un “conocimiento accionable” u “orientado al uso”, esto es, un conocimiento que permita pasar rápidamente solución a los problemas ambientales. Tras adentrarnos en esta forma de trabajo, hemos comprendido que no es posible avanzar sin mejorar la interacción entre científicos, tomadores de decisiones y, el conjunto de la sociedad (Arnott et al., 2020). Esta perspectiva ha dado lugar al surgimiento de una nueva disciplina, las ciencias “de” la sostenibilidad, que a diferencia de la práctica científica “para” la sostenibilidad, implica la búsqueda de soluciones viables a los problemas y conflictos ambientales desde el trabajo colaborativo entre los actores implicados. Una de las bases fundamentales de las ciencias de la sostenibilidad es la necesidad de investigar en la creación de esquemas de trabajo transdisciplinares (más allá de las disciplinas) para que científicos de diferentes disciplinas (p.e. biólogos, físicos, antropólogos y sociólogos) trabajemos conjuntamente con agentes sociales (p.e. gestores, agricultores, pescadores y conservacionistas) en la formulación de preguntas a partir de las que proporcionar soluciones para afrontar los desafíos ambientales (Lang et al., 2012). Bajo este tipo de esquemas se acepta que cuanto más diverso sea el conocimiento más nos aproximaremos a la realidad del problema, y por tanto, más fácil será plantear estrategias efectivas para su solución. Además, se reconoce que dichos esquemas de trabajo proporcionan un marco de colaboración necesario para facilitar el diálogo constructivo y eficaz entre ciencia, gestión y sociedad que contribuya a transformar conductas y prácticas institucionales hacia la sostenibilidad. Esta es la forma aceptada para conseguir que la investigación tenga un impacto fuera de la comunidad científica y alinear el conocimiento científico con la toma de decisiones y las demandas sociales. 

La puesta en práctica de esquemas de trabajo transdisciplinares presenta muchos desafíos, que derivan de las tradicionales barreras que existen entre los diferentes colectivos que operan en el ámbito de las ciencias naturales (p.e. investigadores, gestores y agentes sociales). En estos colectivos empleamos diferentes métodos y filosofías de trabajo, tenemos diferentes lenguajes y prioridades, y estamos sometidos a diferentes criterios de calidad a la hora de generar conocimiento. La puesta en práctica de estos esquemas transdisciplinares requiere métodos de investigación social cuidadosamente seleccionados, adaptados al contexto y a los participantes (Wiesmann et al. 2008). Esto ha llevado a reconocer que el discurso para la conservación de la biodiversidad está incompleto sin las contribuciones de las ciencias sociales, haciéndose necesaria la incorporación de expertos en este ámbito (Watson et al., 2018). De esta forma, cada vez es más frecuente encontrar a investigadores de ciencias naturales examinando fenómenos naturales, e investigadores de ciencias sociales examinan procesos sociales en el ámbito de las relaciones entre la sociedad y la naturaleza.

En el último número de la revista ECOSISTEMAS abordamos estos temas con profundidad, ¡no te lo pierdas!.

María Dolores López-Rodríguez, Ibone Ametzaga-Arregi, María Viota, y Fco. Javier Cabello.

Referencias:

Arnott, J.C, Mach, K. J. Wong-Parodi, G. 2020. Editorial overview: The science of actionable knowledge, Current Opinion in Environmental Sustainability: 42, Pages A1-A5. ISSN 1877-3435, https://doi.org/10.1016/j.cosust.2020.03.007.

Lang, D. J., Wiek, A., Bergmann, M., Stauffacher, M., Martens, P., Moll, P.,Swilling, M., Thomas, C. J. 2012. Transdisciplinary research in sustainability science: Practice, principles, and challenges. Sustainability Science, 7(SUPPL. 1), 25–43.

Watson, R.T., Vadrot A.M.B. & Akhtar-Schuster, M. (2018) The social sciences and the humanities in the intergovernmental science-policy platform on biodiversity and ecosystem services (IPBES) Social scientists and scholars from the humanities are critical to the success of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES), Innovation: The European Journal of Social Science Research, 31:sup1, S1-S9, DOI: 10.1080/13511610.2018.1424622

Wiesmann, U., Biber-Klemm, S., Grossenbacher-Mansuy, W., Hirsch Hadorn, G., Hoffmann-Riem, H., Joye, D., Pohl, C., Zemp, E.  2008. Enhancing Transdisciplinary Research: A Synthesis in Fifteen Propositions. Handbook of Transdisciplinary Research: 433–41.

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